jueves, 10 de julio de 2008

Obituario

Ella camina por la noche eterna,
y los sabuesos del invierno la siguen.

Es fácil recordar mi amor por ella.

Los sabuesos del invierno
se están acercando.
Y es difícil saber
si no soy uno más entre todos ellos.

Ella baila sola en el círculo,
y de repente, tras sus pasos,
la tierra seca cede el paso
al verdor explosivo.

La sostengo entre los aires,
arriba de la distancia,
y veo el cañón que la señala.

Ella se desgarra.

Los sabuesos del invierno
se deleitan sobre su carne.

Y una lágrima de barro
se adhiere a mis zapatos
mientras me alejo,

muerto en vida,
roto, sucio,

avergonzado,

de sus despojos tristes.

domingo, 6 de julio de 2008

Hoy es un buen día para bloggear

Hola. No sé a quién saludo porque no conozco a nadie que lea mi blog asiduamente; es más, si supiera que alguien lo lee asiduamente, me censuraría mucho más y no diría ni la mitad de las cosas que digo.

El grato oficio de escribir sin censura desaparecería y me transformaría en una oficinista administrativa del blog escribiendo cosas como: "Tragedia en Hurlingham. Descubrieron que no vivo allí. Los vecinos lloran desconsolados, pensaban que era un ángel y mi presencia en el barrio se les hacía algo así como un roce de lo celestial, por la foto de mi perfil que los engañó arteramente."

Por qué no, esas bien podrían ser las palabras de una oficinista administrativa del blog. Los que trabajan en una oficina y tienen alma de artista o al menos un ápice de sentido común y vuelo intelectual saben que la chatura de una oficina rompe todas las ligazones cerebrales y lleva a una desesperación casi lírica y surrealista respecto de la cual un cadáver exquisito es un poroto en comparación.

En fin. Hola. Hoy es un buen día para bloggear porque mi novio se fue al club de rol. Me dejó la casa para mí sola y para mi gata también, pero ella no es obstáculo para el bloggeo. Para que yo bloggee (me siento abonada a la lengua cada vez que hago un neologismo barato y evidente como "bloggear") tienen que darse ciertas condiciones: 1. Tranquilidad budista; 2. Cansancio Intelectual: ocurre cuando previamente estuve escribiendo mi novela que es algo así como un "mostro" épico al cual ataco y ataco y nunca venzo (para vencerlo tendría que haberla terminado, y aunque recientemente gané una batalla importantísima, marcando un hito en la lucha, que fue terminar el primer tomo, todavía no llegué ni a la mitad de la historia); 3. Cansancio Manual: ocurre cuando acabo de estar tejiendo mucho en crochet y quiero descansar (sí, soy uno de esos especímenes extraños de chicas que no son del interior y saben tejer. Es más, creo que existo para afirmar la existencia de las otras citadinas que no saben hacerlo y necesitan un referente porque de otro modo se confundirían y empezarían a dar vueltas sobre el mismo lugar y a gritar desesperadas. Son las que cuando quieren una bufanda tejida a mano se dan cuenta de que tienen que trabajar como esclavas para poder pagar los 200 pesos que cobran las casas como Akiabara por las bufandas tejidas a mano. Ni hablemos de los pulóveres tejidos a mano. De todos modos, terminan haciendo precisamente eso que es pagar 200 pesos cuando se dan cuenta de que los especímenes como yo les enseñaríamos a tejer pero nunca tejeríamos para ellas. Jamás tejería para una inepta del tejido. Sí tejo para ineptos del tejido pero porque son hombres importantes de mi vida y ellos jamás serían tan estúpidos para pagar 200 pesos por tener una bufanda tejida a mano).

Voy a explayarme sobre la tranquilidad budista. Mi novio es un lector, no un escritor. A su vez, es un pintor y dibujante, mientras yo soy una contempladora. Bien... él hace una transpolación de lo que sucede con su proceso creativo hacia el mío propio, y piensa que ya que él puede crear mientras me habla y escucha música y toma mate que yo cebo mientras tejo o hago alguna otra actividad no de escritura propiamente dicha en mi tiempo libre... yo también tendría que poder escribir mientras suena la música, él me habla, y no me ceba ningún mate porque se distrae con otras cosas.

¡Error! Lamentablemente para escribir, incluso esta pavada, preciso un silencio continuo. Ni música (porque cuando cantan me tildo escuchando la letra y cantándola yo también si la sé), ni charla, ni cebada de mate. No señor. Tranquilidad budista. Si incluso me molesta ir al baño cuando escribo. Como ahora que me estoy conteniendo el pis para terminar el párrafo, qué vergüenza.

Adiós.

domingo, 8 de junio de 2008

El hombre también es un animal

Hagamos campaña, señoras y señores, por el horror de las curtiembres. Hagamos campañas contra las granjas curtiembres chinas que les sacan la piel a los animales cuando aun están vivos y no les obsequian con el más mínimo acto de bondad mientras viven.

Ahora... antes de decir, "¡Sí, hagámoslo!", detengámonos a pensar por un segundo por qué habríamos de hacerlo. Voy a dar un par de razones a favor y algunas en contra, para luego llegar a la conclusión final.

Quitarles la piel a los animales les hace daño, los animales no pueden seguir con vida luego de que se les quitó la piel. Seguramente el ser humano puede usar otros materiales para abrigarse o hacer objetos decorativos que no provengan del sufrimiento de un ser vivo.

Quitarles la piel mientras aun están vivos parece una crueldad innecesaria. Seguramente se les podría matar al menos antes de hacerlo.

Seguramente el matar animales indiscriminadamente puede causar un impacto ambiental en la zona si no se cuida adecuadamente el tratamiento de los residuos. Y si se hace sin control, puede disminuir la población animal de la especie, como creo que sucedió en el caso de las nutrias.

Ahí termina mi lista de razones por las cuales se debe hacer campaña para detener a los que poseen curtiembres.

En cuanto a los argumentos en contra, se puede decir, en primer lugar, que hacer campañas implica una dedicación de dinero, tiempo y esfuerzo muy grande. Esto de por sí no es una objeción. Hay razones por las que resulta conveniente hacerlo, así que una razón más fuerte que esta debe ser puesta como argumento en contra. Y bien, hela aquí: el maltrato de los animales es secundario y cede frente a las necesidades del ser humano. El ser humano es la cúspide de la creación, es el último ser creado por Dios y pensado a imagen y semejanza de Él. El mundo le fue dado a servicio suyo. Seguramente maltratar la creación es una falta de respeto hacia Dios, ya que el hombre actúa pensando que es el dueño absoluto y que eso le da derecho a destruir incluso aquello que es de él, sin razonar que en algún momento deberá rendir cuentas a Dios por lo que ha hecho del mundo. Sin embargo, a pesar de la gravedad del pecado hacia el mundo natural, el cual en última instancia es un pecado hacia Dios, porque es un pecado de soberbia y codicia desmedida (soberbia por creerse dueño absoluto en vez de usufructuario y codicia por no contentarse con usar del mundo con medida y prudencia sino queriéndolo todo), reitero, a pesar de la gravedad del pecado contra el mundo natural, existe otro pecado aun más grande, que es el pecado contra otro ser humano, porque si recuerdo bien el evangelio, debo recordar que en todos los enfermos, pobres, y humildes está Cristo que es Dios. Y este pecado contra otro ser humano es gravísimo. Porque todo pecado me aleja de Dios, pero algunos me alejan más que otros. Y darle la espalda al que sufre, al que está solo o enfermo o es pobre es más grave que lastimar a un animal. Porque ningún animal es imagen y semejanza de Dios, excepto el hombre.

En vista de los argumentos expuestos, digo que hagamos campaña contra las granjas de pieles. Pero no pensemos que con eso terminamos de luchar por lo que está mal en el mundo. Y si vamos a gastar energía y tiempo y dinero en hacer una campaña... ¿No es mejor una a favor de que terminen las guerras? ¿O una campaña para que ya no haya más pobres? Claro, me olvido de que estas campañas ya existen. Entonces, ¿por qué no promuevo todas, en vez de promover solamente las campañas pro bienestar animal? Después de todo, amigos amantes de los animales, recuerden que el hombre también es uno.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Infancia

¿Por qué será que los recuerdos de infancia son tan fragmentados? A menudo me río de mí misma por las cosas absurdas que recuerdo... me acuerdo de unos zapatos rojos de taco que tenía cuando era chica, que habían sido de mi mamá y que eran para ¡bailar flamenco! Me encantaban, porque eran mi pasaporte seguro al mundo de los adultos: ¿Quién vio alguna vez zapatitos de taco alto para nenas? Era muy de adulto, eso de usar tacos altos. Cuando yo era chica, al menos. No sé si la moda para niños ahora incluye los tacones, ya hoy en día se puede esperar casi cualquier cosa.

Tenía un casette de María Elena Walsh y cantaba las canciones casi todos los días, y las bailaba. Otro de mis tesoros eran unos lápices de labios de muestra que habían sido de mis tías abuelas, y un anillo con espejo.

¿Ridiculeces? No creo. El mundo de la infancia es mágico, porque admite todo como importante.

sábado, 10 de mayo de 2008

Los líos de Benedicto

Entre mis "papeles" encontré esto. ¿Se acuerdan del escándalo que se armó por lo que dijo Benedicto XVI en la universidad de Teología no-se-cuál de Alemania? Sí, esas palabras que casi generan una guerra entre los cristianos y los musulmanes... Encontré una reflexión mía de esa época y sobre este tema.

Voy a compartirla con uds:

Este mes alocado, septiembre, ha dado al mundo más de una sorpresa. Desde el desafortunado atentado a las Torres Gemelas, hasta los menos afortunados dichos de nuestro Rottweiler cosecha 1927, Benedicto XVI, muchas otras cosas importantes sucedieron en septiembre. Como por ejemplo, el nacimiento de Manuel Mujica Lainez, el 11 de Septiembre de 1910.

Sin embargo, para continuar mi tradición de hablar sobre Benedicto (a quien le escribí un mail para hacerle pedidos varios, mail que no respondió ni siquiera de modo automático, diciendo “Dios te bendiga y te dé la gracia” o algo por el estilo, muy fácil de implementar), quiero comentar sobre los sucesos que desembocaron en el gran quilombo que la prensa tanto se regodea en comentar.

Sí, quiero comentar el discurso que hizo en Alemania, en la universidad de Regensburg, el día 12 de septiembre de 2006. Antes que nada, voy a proveer el link de su discurso completo, el cual, lamentablemente, sólo tiene versiones en inglés, alemán e italiano. Éste es en inglés:

http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2006/september/documents/hf_ben-xvi_spe_20060912_university-regensburg_en.html

Leí sobre este tema por primera vez en el diario Le Monde, el 14 de septiembre. Luego, el sábado 16, volví a leer nuevamente sobre el tema en el diario clarín, y el día de hoy, 18 de septiembre, también lo hice. En el diario inglés “The Guardian”, y en “The New York Times”. En todos los diarios se decía que las palabras usadas por el papa habían causado indignación en el mundo musulmán. Le Monde sostuvo que el discurso de Benedicto (muy filosófico, como lo calificó) sobre la fe y la razón, “había implícitamente denunciado la relación del Islam con la violencia, y su carencia de vínculo con la razón, contrariamente, según él, al cristianismo”. (El artículo se llama “Emoi dans le monde musulman après les propos de Benoît XVI sur l’islam”, de fecha citada previamente). Al leer esto, suspiré, y negué tristemente con la cabeza. La prudencia de este hombre, pensé, se había ido de paseo cuando hizo semejante discurso.

Pero luego el sábado volví a leer en el diario clarín un artículo sobre el tema, que decía más o menos lo mismo. Lo llamativo, pensé, fue que ninguno de los dos diarios se había tomado el trabajo de citar textualmente el discurso, en ambos había una paráfrasis que viniendo de parte de medios masivos de comunicación, me resultaba por sí sospechosa. ¿Y si las palabras de Benedicto no eran tan chocantes como las pintaban ellos? ¿Y si era una difamación al pobre hombre, una interpretación que desvirtuaba y sacaba de contexto lo que él había dicho? Tenía que juzgar por mí misma: tenía que leer las palabras exactas de Benedicto. Así que emprendí una búsqueda de Google para hallarlas, pero Google me decepcionó. Encontré muchos artículos sobre el tema, pero ningún link al discurso directamente.

Casi me había rendido, luego de bucear media hora a través de las mareas de resultados irrelevantes, cuando se me ocurrió buscar en la página de la Santa Sede. Dentro de ella, tardé aproximadamente dos minutos en encontrar el discurso. Sintiéndome realmente astuta, procedí a leerlo.

Las palabras tan polémicas fueron, en su versión en inglés, las siguientes (no se preocupen, luego las traduciré al castellano): “… In the seventh conversation (*4V8,>4H - controversy) edited by Professor Khoury, the emperor touches on the theme of the holy war. The emperor must have known that surah 2, 256 reads: "There is no compulsion in religion". According to the experts, this is one of the suras of the early period, when Mohammed was still powerless and under threat. But naturally the emperor also knew the instructions, developed later and recorded in the Qur'an, concerning holy war. Without descending to details, such as the difference in treatment accorded to those who have the "Book" and the "infidels", he addresses his interlocutor with a startling brusqueness on the central question about the relationship between religion and violence in general, saying: "Show me just what Mohammed brought that was new, and there you will find things only evil and inhuman, such as his command to spread by the sword the faith he preached". The emperor, after having expressed himself so forcefully, goes on to explain in detail the reasons why spreading the faith through violence is something unreasonable. Violence is incompatible with the nature of God and the nature of the soul. "God", he says, "is not pleased by blood - and not acting reasonably (F×< 8`(T) is contrary to God's nature. Faith is born of the soul, not the body. Whoever would lead someone to faith needs the ability to speak well and to reason properly, without violence and threats... To convince a reasonable soul, one does not need a strong arm, or weapons of any kind, or any other means of threatening a person with death...". (…)”

Traducción:
“…En la séptima conversación, editada por el profesor Khoury, el emperador aborda el tema de la guerra santa. El Emperador debe haber sabido que el surah 2, 256 dice: “No hay compulsión en la religión”. De acuerdo a los expertos, éste es uno de los surahs del primer período, cuando Mahoma no tenía poder y estaba bajo amenaza. Pero naturalmente el Emperador también conocía las instrucciones desarrolladas luego y recogidas en el Corán que conciernen a la guerra santa. Sin ahondar en detalles, tales como la diferencia de tratamiento acordada a aquellos que tienen “el Libro” y los “infieles”, se dirige a su interlocutor con una brusquedad llamativa sobre la relación entre la religión y la violencia en general, diciendo: “Sólo muéstrame qué trajo Mahoma que fuera nuevo, y encontrarás allí cosas únicamente malignas e inhumanas, como su orden de propagar por medio de la espada la fe que predicaba.” El emperador, luego de haberse expresado con tanta fuerza, continua explicando en detalle las razones por las que es irrazonable propagar la fe a través de la violencia. La violencia es incompatible con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma. “Dios”, dice, “no se complace en la sangre – y no actuar razonablemente es contrario a la naturaleza divina. La fe nace del alma, no del cuerpo. Quien quiera guiar a alguien hacia la fe necesita la habilidad de hablar bien y razonar con propiedad, sin violencia y amenazas… Para convencer a un alma razonable, no se necesita un brazo fuerte, ni armas de ningún tipo, ni ningún otro modo de amenazar con la muerte…”

Primero, quiero decirle a nuestro Rottweiler, que podría haber dicho lo mismo sin citar al Emperador Manuel no-se-cuánto, y segundo, si lo quería citar, ¿por qué no dejó en claro, taxativamente y a prueba de malintencionados, que ésa no era su opinión?

Querido Benedicto, la prudencia es una de las virtudes cardinales, según nuestro Doctor Angélico (¿quién inventa estos apodos cuasi oficiales?) Santo Tomás de Aquino. Tal vez podrías releer la Summa para encontrar algunos consejos. Lo digo sin ánimos de ofender… nuestro mundo es tan violento y tan injusto. Mucha gente guarda en su pecho rencores que datan desde hace décadas, incluso siglos, por abusos sistemáticos de ciertos pueblos sobre otros, abusos que se hacen en nombre de ideales altruistas como la libertad, y la defensa de la democracia. Y que sólo dan como resultado miseria, injusticia, y explotación económica. En este escenario actual, es necesaria toda la prudencia que se pueda ejercitar. Especialmente para alguien que está en la posición de Vicario de Cristo.

sábado, 3 de mayo de 2008

Un cacho de cultura... gracias

Qué importante que es, realmente, que a Pampita se le haya "escapado" una teta mientras bailaba en el ¿certamen? de Bailando por un sueño.

Qué importante que aparezcan dignamente en televisión los ciegos bailando. No es morbo lo que nos lleva a mirarlo bailar, no: queremos darle un espacio de dignidad en nuestra sociedad, por eso lo miramos bailar.

Qué importante que aparezca Adriana Aguirre en el mismo programa cultural diciendo que ella es infiel a su marido porque él no la satisface y que el marido esté ahí, humillado ante la cámara.

Qué importante que reproduzcan estas declaraciones en un diario para que los que no vemos ese dechado de cultura televisiva nos podamos enterar de esos hechos tan importantes para la vida.

Qué bueno que los periodistas realmente nos informan de lo que tenemos que saber. Ellos son realmente concienzudos en sus reportes de la realidad. Contribuyen a la generalización de la cultura.

Es más importante eso que discutir sobre el tema de la falta de insumos en hospitales públicos, o la falta de calefacción en las escuelas públicas, o plantearnos seriamente si la democracia es buena. Porque todos aceptan que lo es, pero ¿alguien realmente discute por qué? Es que en realidad, todos esos temas no son tan cruciales, tan vitales como la teta de Pampita. Es la teta de un minón, que cuenta con el plus de estar amamantando: o sea que es la teta lechera de una sex symbol. No es cualquier teta.

Guarda, que sin haber visto a esa teta, hermano, te estás quedando afuera de lo real.

miércoles, 30 de abril de 2008

Meditaciones

¿Puedo evitar preguntarme sobre lo que es la realidad? ¿Puedo evitar preguntarme quién soy yo? ¿Sobre cuál es mi misión, mi destino?

Siempre pareciera que puedo reducir todo (la realidad) a mí mismo y a lo que me rodea. No quiero referirme a Dios como parte de ese todo, no aun. Aunque… me extraña que tengo el impulso de incluirlo en ese todo. Tal vez sean los siglos de cristianismo y la influencia de mi educación religiosa.

Pero… el mundo, ya de por sí, y mi propio interior y además de eso todo lo que puedo pensar… ¿no son por sí solos demasiado inmensos como para que además incluya a Dios? Porque yo descubro en mí, en la realidad y en lo que puedo pensar, una especie de algo, un quid, un carácter que tiene, que me pasma y asombra, un algo que no comprendo del todo pero que siento que está ahí. Lo percibo. Incluso puedo pensar ese quid, saber que existe y como sé que existe puedo pensarlo, pero no puedo comprenderlo. Y está ahí ese quid inexplicable, porque de otro modo, yo podría explicar todo. Podría explicar la realidad completamente. Y no puedo. Ese algo está ahí, existe, definitivamente, porque si no, no me haría preguntas respecto de él. Al intentar explicar todo acabadamente, me topo con ese quid.

Ese algo, ese quid, ese carácter que tiene lo real que me pasma y me asombra y no puedo comprender, podría llamarlo misterio. Lo real entonces se alza sobre mí por un lado comprensiblemente (hay cosas que puedo entender y puedo explicar como ¿qué es la lluvia?) y por el otro con un misterio (cosas que no puedo explicar cabalmente como ¿qué es la maldad?).

Recapitulando: si lo real tiene ese misterio, ese quid inmenso que no comprendo totalmente, entonces yo, al ser real, tendría que tenerlo también respecto de mí propio entendimiento. Porque ¿puedo decir que me comprendo a mí mismo? Sí, vivo conmigo mismo, veo que existo, siento que existo, pienso que existo, pero ¿puedo explicar por qué? ¿Entiendo por qué?

La pregunta de qué, qué son las cosas, que es lo real y que soy yo, me llevó a la pregunta del por qué.

Finalmente llegué a la pregunta del por qué. El qué me lleva al por qué, y el por qué ¿me lleva al para qué? Esto tendría que pensarlo, pero no ahora, tal vez más tarde.

Respondo al qué. ¿Qué es lo que existe? Yo. El mundo. Yo estoy en el mundo. Formo parte de él y el mundo a su vez me moldea, tiene efectos en mí, me hace reaccionar, pensar, sentir. Pero yo también formo al mundo, lo cambio, lo moldeo con mi pensamiento o con mis actos. ¿Cómo lo conozco a lo real? No quiero entrar en este tema aun. Es demasiado largo y complejo y aun no pensé lo suficiente respecto de ello.

¿Por qué existe lo real? El porqué es la razón, el motivo. Cuando me pregunto por eso, no puedo responderlo. No puedo decir qué sé el por qué, pero puedo decir que creo que es por éste o tal cual motivo.

¿Están de acuerdo?